Reflexiones sobre el torneo de espada larga de mujeres (Torneo Acero de Aconcagua, 14-15/07/2018)

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Durante los días 14 y 15 de Julio se desarrolló el Torneo de Acero de Aconcagua, organizado por la Sociedad de Esgrima Histórica de Aconcagua y que contó con categorías para sable militar, espada larga en divisiones de acero y nylon y que por primera vez en la historia de los torneos de HEMA en Chile incluyó una categoría exclusiva para mujeres en la disciplina de espada larga.
Durante los dos días de torneo (el sábado las eliminatorias y el domingo la final), 12 mujeres se dispusieron en la arena, en donde el agotamiento, la ansiedad, el dolor y los anhelos que se suelen conjugar en la vorágine de las competencias no fueron impedimento para poner de manifiesto que las mujeres quieren combatir, quieren ganar, quieren ser parte de HEMA.
La alta participación de mujeres en este evento, especialmente si recordamos los últimos eventos de HEMA (CAMO y el FechtsChile 2017 organizado por la Academia de Esgrima Histórica de Santiago), plantea la relevancia de incluir este tipo de modalidad en los torneos.
Si bien este tipo de categorías (solo mujeres) se incluyen en torneos extranjeros como Swordfish, varias voces desde el interior de los circuitos de HEMA han puesto en duda la idoneidad de separar en categorías de solo mujeres ya que en ocasiones se puede ver como un trato privilegiado y de condescendencia que no reciben los hombres[1], apelando al principio de la igualdad, esto es, que las mujeres pueden hacer lo mismo que los hombres y no deben ser tratadas de manera diferente.
Al realizar un breve repaso sobre los argumentos utilizados para dividir los deportes por sexo, el más elemental tiene relación con la supuesta diferencia biológica entre ambos, así como también, en la histórica división sexual del trabajo en la cual se establecieron las tareas y funciones diferenciadas para los hombres y para las mujeres.
En la actualidad esos argumentos ya no tienen tanto asidero[2] ya que las mal llamadas diferencias biológicas se han ido acortando y en muchos casos responden más a factores de tipo social. Incluso, estudios[3] recientes indican que mantener esta separación entre hombres y mujeres es perpetuar las desigualdades, siendo lo ideal la integración de ambos sexos.
Dicho lo anterior, la inclusión de categorías para mujeres, no tiene que ser entendida únicamente bajo una perspectiva de las diferencias físicas/biológicas (ya sea a favor o contra) o por otra parte, rechazando la idea apelando a que el foco principal es el desplante técnico por sobre quien lo está ejecutando , sino lo que se debe entender que a partir de este tipo de iniciativas se abordan aspectos que van más allá de lo estrictamente competitivo o técnico y que tiene que ver con fortalecer la comunidad de mujeres practicantes al darles visibilidad y espacio para establecer vínculos que nutrirán la escena chilena de HEMA.
A continuación, se detalla estas dos dimensiones de análisis:
1. Visibilidad:
Un punto a destacar es que se da visibilidad a las mujeres que practican HEMA, lo que es importante en la medida que surgen referentes femeninos en la disciplina. Lo anterior, considerando además que en los orígenes de las artes marciales históricas europeas las mujeres no participaban de forma masiva en la práctica de la esgrima o en duelos judiciales, así como tampoco en la enseñanza de la misma, por lo tanto mujeres fundantes de la disciplina no hay o no se han reconocido. Por otra parte, pensando en los tiempos actuales, los mayores referentes no son locales, sino europeas o de otras latitudes lejanas a la realidad de nuestro país, por lo tanto es necesario tener modelos cercanos de referencia para las mujeres que se están integrando a HEMA o para quienes llevan un tiempo practicando y no se han involucrado en la dimensión competitiva.
2. Comunidad:
Con este tipo de iniciativas se impulsa a que las mujeres practicantes de HEMA puedan conocerse y establecer vínculos[4] y de esta forma construir comunidad deportiva, en la que se propicie la fraternidad [5] entre las participantes, es decir, que incluso reconociendo las diferencias entre las propias mujeres pertenecientes al circuito de HEMA en Chile, esta solidaridad se traduzca en apoyar la inclusión de más mujeres, crear un clima de confianza en las competiciones, donde se construya, reconozca y valore el significado[6] y sentido que tiene HEMA en las mujeres que lo practican.
En conclusión, incentivar la participación de más mujeres en los torneos es un desafío que tenemos como comunidad de HEMA en Chile. Respecto a cuál es el mejor formato para lograr este objetivo; categorías para mujeres o, por otra parte, establecer cuotas de participación femenina es un debate que se debe dar y por qué no, ir probando. Por lo pronto, el torneo organizado por la Sociedad de Esgrima Histórica de Aconcagua estableció un precedente digno de imitar.
[1] http://www.encasedinsteel.co.uk/2013/02/01/equality-or-preferential-treatment-women-only-tournaments-in-hema/. Otro artículo que también pone en duda la separación de las mujeres en los torneos de HEMA, pero considerando otros argumentos, se puede revisar en http://esfinges.net/tournaments-mix-or-female-only/

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