EL ERROR DEL COMPETIDOR JUZGANDO SU COMBATE.

Un problema recurrente cuando combatimos dentro de la arena es que creemos percibir el asalto aún mejor que los árbitros y jueces que están atendiendo el combate. Nuestros sentidos están tan activos y nuestra atención tan focalizada, que asumimos que cualquier estímulo percibido es un ataque concretado de forma válida, obviando que hay muchos pares de ojos evaluando la profundidad del contacto, intensidad suficiente, orientación del filo, presión de las estocadas, arco del corte, desliz del tajo, y otras consideraciones deportivas como golpear dentro del tiempo, zonas y condiciones reglamentarias.
¿Qué podemos hacer? Esgrimir como indican los maestros y descansar en los jueces y árbitros. Por supuesto que aún existe un déficit por cubrir en nuestro circuito local en desarrollo, pero se debe ser lo suficientemente maduro como competidor para reconocer que el arbitraje es una variable más, no el culpable de mi desempeño como esgrimista. En mi experiencia personal, estoy totalmente convencido que el último asalto (antes del asalto extra para desempatar) de mi semifinal en acero contra el capo Andres Fuentes fue una estocada válida al abdomen bajo que me habría dado la victoria dado como estaba el marcador en ese momento, pero ¿es culpa del arbitraje que yo haya perdido? Absolutamente no, porque es muy probable que haya habido error humano en asaltos anteriores que me hayan beneficiado a mí por sobre mi rival, porque fue mi culpa no haber esgrimido lo suficientemente bien como para no contar con una ventaja clara a esas alturas… y porque la espada y la esgrima siempre se impone: Andrés me ganó la final de forma inapelable. Hay que ver la foto completa: las imperfecciones se netean, por ley de los grandes números es muy poco probable que el mejor peleador no termine imponiendo su victoria al final del día.
Un ejemplo clásico de pésima técnica habitualmente reclamada a los jueces son los contactos dados con el plano de la espada. ¡Los peleadores incluso tienden a dejar de esgrimir y mirar a los jueces! ¿Qué hacer? Una autocrítica y aceptar el jueceo. Demás está decir que los golpes fuera de tiempo, a zonas prohibidas o con fuerza excesiva están totalmente fuera de lo tolerable en un esgrimista de nivel aceptable y menos aún si se fuese instructor.